Abrumadora realidad en Siria

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Aunque se intente invisibilizar y enmascarar, nuestra realidad social actual es indiscutiblemente crítica. Estamos ante una situación lamentable en términos de solidaridad social. Nos encontramos ante un vacío tormentoso, ante un más que desolador escenario de abrumadoras injusticias. Si detenemos la atención en lo que acontece en Siria, si nos paramos a analizar la dureza existente, nos percataríamos de la relevancia que tiene ser conscientes del ineludible deber de ayudar a quienes sufren las consecuencias de un sistema perverso y demoledor.

Numerosas personas (entre ellos políticos, periodistas…) en su intento por abordar esta problemática, tratan de poner nombre a los responsables de este auténtico genocidio, de esta indiscriminada guerra creada donde vidas inocentes desaparecen entre polvorientos escombros. Los debates abiertos son interminables, se buscan culpables, se atacan a los distintos estados, países y agentes implicados. Cierto es que conocer las causas, el origen de todo conflicto bélico, ayuda a esclarecer y más aún, a conocer las verdaderas motivaciones de tales conflictos. Sin embargo, lo que hoy pretendemos abordar no es tanto un análisis de los agentes implicados sino más bien la necesidad de despertar. Nos referimos a la necesidad de dejar de estar especulando, culpando o generando discursos que desvirtúan nuestro deber como ciudadanos, como seres humanos.

Se está manifestando una situación en la que se nos hace necesario actuar, de una forma u otra, necesitamos cultivar la solidaridad. Una solidaridad cuya base sea la rebeldía, una rebeldía que muestre el hartazgo generalizado de todos/as y cada uno/a de nosotros/as. Necesitamos mostrar compasión y respeto por quienes están siendo devorados entre paredes olvidadas, necesitamos acabar con argumentaciones superfluas que nos alejen de soluciones reales.

Hay quienes defienden que no es posible acoger a refugiados, que los propios países cuentan ya con sus limitaciones, otros/as defienden que sí se puede acoger a refugiados aunque hasta la fecha sabemos que las situaciones de los campos son lamentables, denigrantes e insuficientes. Los posicionamientos son de todo tipo, pero ¿no creéis que es realmente inhumano poner trabas a la búsqueda de libertad, a la necesidad de encontrar refugio como consecuencia de la injustificada guerra a la que están sometidas estas personas? Creernos dueños de la elección de dejar asilo a estas personas conlleva un grave error y es que, nosotros/as no debemos poner obstáculos a quienes necesitan de nuestra ayuda. No ayudarles implica no ayudarnos a nosotros/as mismos/as porque aunque lo olvidemos con demasiada frecuencia, nuestra misión y por tanto, nuestra verdadera plenitud implica contribuir al bien común. Solo cuando seamos capaces de darnos cuenta de que toda transformación social viene de la mano de la unión de todos/as nosotros/as, conseguiremos un espacio común más fructífero y libre.

Despertemos para ser libres.

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Alicia A

Como Psicóloga especializada en Investigación e Intervención Psicosocial siento un enorme deseo por promover y favorecer la justicia social, formar parte de la construcción de un modelo social que proteja y ampare, que busque el bienestar común.

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