Ahora sonrío porque quiero

Hoy es el día mundial de la sonrisa, se me ocurrió amasar pan como cuando mis niños eran pequeños.
Sin darme cuenta, comencé a recordar y ver pasar mi vida como una película, pero no lloré… Ya no lloro, miro hacia atrás orgullosa y volvería a dar cada paso sin cambiar absolutamente nada porque SOY gracias a aquella que no fue

Siempre sonreía y sonrío. Tengo una imagen tatuada en mi dignidad…

Esa noche había visitas en casa, tres matrimonios, «tres parejas normales», estaba cansada y angustiada. Estuve toda la noche anterior sin dormir pensando dónde estaría mi marido, si le había pasado algo, pero no. Estaba emborrachándose y aspirando cocaína y yo no sonreía.

En la cocina me clavó los dedos en el cuello y con la otra mano me tiraba del pelo.

– «A ver si cambias la carita de culo y dejas de hacerte la víctima».

Se repetía la historia una y otra vez… Mi madre biológica me decía lo mismo.

– «Cambia la cara… No te hagas la víctima…»

Y yo me juraba a mi misma que lo haría mejor. No había Valium que me alcanzara para no temblar del miedo, para no ir corriendo a vomitar del pánico.

Un día me levanté, tiré el Valium, fui a una abogada y empezó a cambiar mi vida – cambié mi vida.

Comencé, tomé la decisión de VIVIR SIN MIEDO. 

No piensen, no crean que hay un perfil de mujer maltratada o de maltratador. Nadie en años sospechó jamás lo que yo vivía, es más, él era el hombre del que todas tus amigas te dicen «¡qué envidia!».

Tuve que empezar de cero porque tuve que escapar de la ciudad donde vivía. Con 400 euros y 45 kilos llegué a Cataluña, partí de la nada, y empecé el TODO. Conocí mujeres maravillosas de las que aprendí.

Esto que les cuento son dos momentos de, en ese momento, 36 años de maltrato por parte de mi madre y el padre de mis hijos.
36 años creyendo que era una inútil, exagerada y una puta de mierda siempre que algún hombre hablaba de mi sonrisa.
Aún así, siempre siempre siempre con la sonrisa dibujada en los labios.

No quiero que este sea un relato negativo, al contrario, porque después de esos años negros vinieron tiempos de desazón económica, tener que buscarme la vida, no tener que comer, trabajar como una bestia, e ir al psicólogo. Pero no se pueden imaginar con la felicidad que hacia todo, ¡RESPIRABA!

Debemos empoderarnos, acompañarnos, decirnos unas a otras lo valientes, hermosas e inteligentes que somos para envalentonarnos en la aventura de una vida mejor porque no nacimos para ser perfectas ni apaleadas.

Nacimos simplemente, compañeras, para ser felices y, sonreímos, cuando queremos, porque queremos.

#AhoraSonríoPorqueQuiero

The following two tabs change content below.

Negrita

Nacimos para ser felices, no perfectas.

Otros artículos de Negrita (ver más)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *