Aprender a detectar actitudes autoritarias, machistas y dictatoriales en las relaciones de pareja

A lo largo de la historia, las mujeres hemos estado expuestas a actitudes autoritarias por parte de la pareja, actitudes que considerábamos naturales. Muchas mujeres asumían como natural, que sus maridos, en determinados momentos y ante determinadas situaciones, ejerciesen la violencia como práctica habitual en las relaciones conyugales. No podemos olvidar que no hace demasiado tiempo, dentro del matrimonio, el hombre tenía la potestad de ejercer la violencia hacia la mujer a fin de “poner orden”. De algún modo, esta violencia estaba aceptada socialmente y era percibida como un comportamiento natural dentro de las relaciones de pareja. Fue, gracias a la puesta en marcha de la Ley contra la Violencia de Género, cuando se reconoció que esta pauta de comportamiento debía ser sancionada y castigada.

Aludo  a esta cuestión porque en ocasiones las mujeres, dado que estamos influenciadas por nuestro modelo cultural patriarcal, podemos tener naturalizadas determinadas actitudes y comportamientos por parte de nuestras parejas, asumiendo que forman parte del propio proceso de la relación de pareja, cuando en realidad, son señales que nos revelan la necesidad de poner límites. Cuando ponemos límites a actitudes y comportamientos que no son beneficiosos para nosotras mismas, estamos decretando a la otra persona, que no vamos a elegir el camino de la resignación. Al contrario, elegimos el camino de la valentía, del amor propio. Los límites nos ayudan a reconocernos como seres libres y valientes, con autonomía y capacidad de decisión, con capacidad para decidir hasta dónde estamos dispuestas a aguantar. Y cuando se trata de aguantar, es importante preguntarse a qué coste personal elijo aguantar. Porque es muy fácil que te asalten las dudas y consideres que quizá, eres tú misma la que está exagerando. Es fácil trivializar y relativizar creyendo que la actitud de tu pareja cambiará.

Sin embargo, debemos saber que cuando estamos ante una persona con actitudes dictatoriales, autoritarias y machistas, se está manifestando que esa persona aún no está preparada para amar, para establecer una relación basada en el respeto y la confianza. La agresividad suele ser una de las manifestaciones más evidentes, una clara señal. La agresividad de forma reiterada puede acabar convirtiéndose en actitudes violentas. Quizás, no tenga que desencadenar directamente en el uso del maltrato físico, pero si, psicológico y emocional. Y éste último, engendra graves consecuencias. Sobre todo, porque la mujer, ante esta situación, suele comenzar a culparse a sí misma y a autodestruirse, pensando que es la culpable última de la situación. Así que, si estás inmersa  en una relación de pareja  y comienzas a percibir actitudes que no están basadas en el respeto, en el amor y en la confianza, pregúntate si quieres seguir embaucada en ella, o si por el contrario, decides cuidarte a ti misma y poner límites, siendo tú, tu máxima prioridad.

A continuación os muestro algunos ejemplos que pueden darnos pistas sobre posibles actitudes dictatoriales y autoritarias por parte de la pareja.

  • Que no quiera que salgas sola con tus amigas.

Al principio puede persuadirte de forma sutil, haciéndote creer que tus amigas no son buenas para ti. Que ese grupo de amigas no te aporta nada, que no necesitas perder tiempo o que simplemente, intenta protegerte. Sin embargo, lo que subyace y se manifiesta, es un deseo imperioso porque no tengas círculos fuera de él y que no seas una mujer independiente con autonomía propia. Si eliges desprenderte de amistades, que sea porque tú misma así lo eliges, que sea porque tú misma te hayas percatado que es momento de dejar ir con esas personas, pero nunca porque te obliguen o te persuadan para hacerlo. Esta decisión siempre es tuya, debe nacer de ti.

  • Que decida ser él el único administrador de la economía conjunta.

Puede suceder que empiece a tomar decisiones económicas por su cuenta, haciendo uso del dinero común, como si sus decisiones fueran más acertadas. O como si él fuese más experto en términos económicos y administrativos. No olvides que tú siempre tienes derecho a opinar y a expresar lo que deseas. Muchas mujeres que han sido víctimas de Violencia comentan haber sido persuadidas para dejar de trabajar, siendo el hombre el único responsable de la economía. Y si esta decisión de dejar de trabajar es tuya, y ha sido meditada por ti misma, adelante. Pero nunca lo hagas porque te persuadan. Tienes derecho a trabajar y a forjarte un futuro económico y profesional propio e independiente.

  • Que te convenza para que rompas lazos familiares, haciéndote creer que tu familia no quiere lo mejor para ti.

Puede suceder que te comience a influir con ideas sobre tu familia, que tú misma no percibías. Por ejemplo, puede hacerte creer que tu familia se aprovecha de ti o que no te valora lo suficiente. Que no es una familia que cuida de ti. Recuerda que si deseas romper con familiares que no son beneficiosos para ti, debes tener una razón construida por ti misma, por tu propia experiencia y no por terceros, aunque sea tu pareja. La única persona que puede percatarse de si tus relaciones familiares son o no sanas para ti, eres tú, sólo tú. No te aísles sin saber realmente por qué lo has hecho.

  • Que te insista, al principio con sutiliza, para que no te arregles tanto, que uses ropa más discreta porque así lo único que vas a hacer es llamar la atención de otros.

El aspecto y la vestimenta, suelen ser unos de los elementos que más señales muestran sobre el deseo de posesión y celos. No olvides que tú eliges como deseas vestirte, no dejes de arreglarte, no renuncies a sentirte guapa porque tu pareja te induzca a ello.  Mereces cuidarte, arreglarte y sentirte bien contigo misma. Nunca renuncies a lo que te gusta, a tu estilo, a tu forma de vestir. Es importante que una no se abandone y se cuide.

  • Qué comience a vigilar tu móvil, a controlar quién te llama o quién te escribe.

No es arriesgado decir que una de las pistas más evidentes de que estamos frente a una persona celosa y posesiva, es que vigile tu teléfono móvil, que lea tus mensajes o tu registro de llamadas. Tu vida personal es tuya. Tener contacto con otras personas y con amigos no significa ser infiel a tu pareja, al contrario, significa que tienes una vida autónoma propia. Así que ponte en alerta si ves que existe un deseo de control excesivo sobre tu vida personal y privada. Recuerda que mereces tener tu independencia, en todos los niveles y en todas las parcelas.

Con estos ejemplos, te invito a que cuando estés expuesta ante este tipo de actitudes por parte de tu pareja, y empieces a percibir situaciones que no te favorecen, no dejes que vayan a más, no tengas miedo. No creas que eres la culpable ni que mereces este tipo de relación. No caigas en chantajes emocionales, siéntete libre porque lo eres. Pon límites y avanza hacia el camino de tu propio empoderamiento, de tu amor propio. No mereces vivir una relación afectiva que merme tu propia autoestima. Mereces siempre, relaciones sanas, relaciones basadas en el respeto y en el amor. Recuerda, cuando la agresividad y autoritarismo emergen, se te está manifestando que tu pareja no te está amando, porque cuando una persona ama a otra, no la destruye. El amor nunca es destrucción, el amor es todo lo contrario, es apertura, es crecimiento, nunca es empequeñecimiento o rigidez.

Te invito a que medites bien sobre esta cuestión porque en mayor o menor medida, hemos creído que los celos y el control no son tan determinantes, pero sí, si lo son. Son señales muy significativas y relevantes.

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Alicia A

Como Psicóloga especializada en Investigación e Intervención Psicosocial siento un enorme deseo por promover y favorecer la justicia social, formar parte de la construcción de un modelo social que proteja y ampare, que busque el bienestar común.

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