«Del hambre real al hambre emocional»

hambre real y hambre emocional

 

«Ummm tengo hambre… me comería un bollo con chocolate o unas patatas fritas…».

¿Cuántas veces te has encontrado con este tipo de pensamientos?

Y lo más importante, cómo saber si realmente tienes hambre porque tu organismo te pide energía a través de nutrientes o porque en realidad tienes un antojo y tu cuerpo quiere «llenar» un «vacío emocional».

¿Cómo identificar cuando tienes hambre de verdad?
Comienza haciéndote estas preguntas:

  • ¿Cuánto tiempo ha transcurrido desde mi última comida?
  • ¿Quedé saciado después de esta comida?
  • Si me como una manzana, ¿saciaré esta necesidad de comer?

El tiempo de una digestión normal se encuentra entre las 2 y 4 horas, por lo tanto, si «hambre» aparece una hora después de comer, ya te está dando una pista del tipo de hambre que es.

Evalúa tu última comida, ¿ha sido una comida real y saciante? ¿Mis ingredientes eran naturales o procesados? ¿Consideras que el contenido y la cantidad de tu comida era el idóneo para sentirte saciado? ¿He estado plenamente consciente durante el tiempo de mi comida? o por el contrario, he estado viendo la TV, el móvil, el periódico, etc. Comer viendo la televisión, el móvil, el periódico, distorsiona la señal de saciedad que recibimos al estar distraídos.
A la respuesta de si comiendo una manzana quedarías saciado… Si es que SÍ, es HAMBRE REAL, pero si realmente estás pensando algo en concreto como una pizza, o un dulce, chocolate, patatas fritas… NO es hambre REAL, es HAMBRE EMOCIONAL o hambre hedónico, activado por alguno de estos estados de ánimo: aburrimiento, estrés, tristeza, ansiedad, depresión, etc.
Normalmente, cuando tenemos este tipo de hambre siempre se tiene atracción por un tipo determinado de comida, casi siempre dulce, o comida procesada altamente palatable (muy agradable al paladar y que se consigue con aditivos químicos saborizantes y potenciadores del sabor). Al hambre emocional nunca le suele apetecer un brócoli al vapor.
Además al comer este tipo de comida, nos cuesta sentirnos saciados.  Primero por que la solución a este tipo de situaciones, NO nos la da la comida, y después, por que esta comida no tiene la misma densidad energética que la comida real. A continuación tienes una imagen en la que se hace una comparación entre 3 tipos de comida con las mismas calorías. La primera es de un estómago con 400 calorías de aceite, la segunda imagen un estómago con 400 calorías de pollo y por último, un estómago con 400 calorías de espinaca, berenjena y alubias. Como puedes ver, cuando la comida es real y de calidad, el cerebro recibe las señales de saciedad con menos cantidad de comida pero con una densidad nutricional y energética mayor.

Ahora sabes identificar cuando tu hambre es real o emocional, así que, párate y reflexiona sobre lo que te está pasando, ¿te sientes aburrido? ¿Te sientes triste? ¿Te sientes estresado? El primer paso es ser consciente de esta situación, y poco a poco, comenzar a trabajar en estas emociones que están tratando de llamar tu atención, generalmente a través de la comida, para “llenar” ese vacío.

Piensa cuales pueden ser las posibles soluciones, y sobre todo, PIDE AYUDA, a un profesional o incluso a un amigo. A veces, solo contando lo que nos pasa a un amigo, escuchar lo que decimos en voz alta, nos ayuda a sacar conclusiones y ver las posibles soluciones. Aislarse no suele ser una buena respuesta para salir de este tipo de estados de ánimo.
Otra cuestión importante que afecta a esta distorsión por el hambre emocional es nuestro actual sistema de recompensas. Estamos acostumbrados a «premiarnos» casi todo el tiempo con comida y casi siempre, comida procesada, dulce o salada, pero con un gran sabor para nuestro paladar.

  • He tenido un mal día, voy a comerme una chocolatina, me la merezco, me la he ganado…
  • He terminado de estudiar después de 3 horas seguidas delante de los libros, me voy a comer una bolsa de patatas.
  • Si te comes todo… te doy de postre un trozo de chocolate.
  • Si te portas bien, te daré las chuches que te gustan.

Y así un montón de situaciones que seguro que se te ocurren ahora mismo. Tenemos que empezar a cambiar este tipo de hábitos.
No te recompenses con comidas poco saludables, ¡empieza a recompensarte con actividades divertidas y saludables!
Y a veces, cuando tenemos hambre, es simplemente que nuestro cuerpo nos pide que nos hidratemos pero no recibimos la señal adecuada. Prueba primero a beber agua cuando tengas la sensación de hambre, puede que sólo bebiendo agua te sacies de esa sensación de hambre.

Qué alimentos son más saciantes y trucos que te pueden ayudar.
Los alimentos que más nos sacian son sobre todo los ricos en proteína, como por ejemplo las legumbres. Los alimentos ricos en fibra también ayudan a saciarnos antes.
Comer y masticar despacio la comida, ayuda a enviar las señales correctas de saciedad a nuestro cerebro. Comer en familia o en grupo nos hará más fácil comer con tranquilidad y disfrutar de la comida.
Si tienes hambre entre comidas, y eso incluye un antojo de dulce, siempre puedes recurrir a un par de dátiles que saciaran tu antojo por el dulce y acompañándolos con un puñado generoso de frutos secos ayudará a saciar el hambre real y controlar tu nivel de azúcar en sangre al tratarse de un alimento rico en fibra.
Y por su puesto, otro alimento rico en azucares saludables y fibra, ideal para comer entre horas es la FRUTA.

Espero que ahora cuando tengas hambre sepas identificar de qué tipo es, y en consecuencia, sepas dar de comer a uno u a otro.

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Erika Lisbona: Health Coach. Chef de Cocina Vegana y Crudivegana. Ofrece una visión saludable de la vida empezando por una alimentación natural y consciente; también talleres de cocina y charlas.

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