«Depresión y Reflexokinesia®»

Depresión y Reflexokinesia, Fernando Maldonado Ramos, terapias alternativas y reflexokinesia,
En las circunstancias actuales de nuestro planeta y más concretamente de nuestro país, no es extraño que acudan a nuestras consultas pacientes con la queja principal de depresión. Aunque todos estamos
muy familiarizados con este problema, no todo el mundo conoce con exactitud a nivel neurológico lo que está ocurriendo en el cerebro de la persona que sufre de depresión. Conocemos los síntomas, bien porque lo hemos leído, o bien porque lo hemos sufrido (o ambos). Muchos de estos pacientes siguen algún tipo de medicación, que en ocasiones les viene muy bien y en otras les sienta fatal (incluso aumenta los síntomas). Estos pacientes deben visitar a su médico y/o psiquiatra para pedir ayuda y que les puedan dar seguimiento médico. Lo que vamos a plantear en este artículo no pretende sustituir en ningún caso la ayuda médica, sino más bien apoyar ésta, en el caso de que la haya. Quizás también pueda abrir alguna ventana a los médicos, psiquiatras y psicólogos que tratan todos los días con la depresión.
En algunos casos difíciles podemos abordar nuestra sesión de varias formas:
a)   Insistir más en las técnicas que venimos haciendo.
b)   Variar completamente nuestro enfoque del caso.
c)   Una combinación de las dos anteriores.
d)    Consultar con un colega con más experiencia o con un instructor.
En cualquiera de ellas es fundamental el uso específico de la atención y de un buen conocimiento tanto del problema como de las técnicas que podemos emplear.
Para poder entender mejor los tipos de depresión voy a basarme en Neurología Funcional e intentaré traducirlo a un lenguaje que podamos entender, de este modo tendremos una nueva y poderosa visión de lo que está pasando en el cerebro de la persona que sufre depresión y hacer mucho más específico nuestro trabajo.
Según el diccionario de la RAE depresión se define como “síndrome caracterizado por una tristeza profunda y por la inhibición de las funciones psíquicas, a veces con trastornos neurovegetativos”. Y según la Organización Mundial de la Salud (OMS) “la depresión es un trastorno mental frecuente, que se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración. La depresión puede llegar a hacerse crónica o recurrente, y dificultar sensiblemente el desempeño en el trabajo o la escuela y la capacidad para afrontar la vida diaria. En su forma más grave, puede conducir al suicidio. Si es leve, se puede tratar sin necesidad de medicamentos, pero cuando tiene carácter moderado o grave se pueden necesitar medicamentos y psicoterapia profesional. La depresión es un trastorno que se puede diagnosticar de forma fiable y que puede ser tratado por no especialistas en el ámbito de la atención primaria”.
Esta misma organización vaticinó que en 2020 la depresión sería la segunda causa de baja laboral, y por desgracia acertó, puesto que hoy en día (en parte debido al clima socio-político-económico) efectivamente es la segunda causa de baja laboral. Es cierto que la depresión es un trastorno que se puede diagnosticar de forma fiable y que puede ser tratado por no especialistas en el ámbito de la atención primaria, pero lo que es más complicado es encontrar el origen de esa depresión, dónde está el “fallo en el circuito”.
Podemos encontrar causas exógenas fáciles de localizar, pero en ocasiones no tan fáciles de solventar, y especialmente sin la ayuda necesaria, como por ejemplo la muerte de un ser querido, una separación, despido, agresión, etc. En otros casos, las causas son endógenas, como una alteración hormonal, una alteración química en el Sistema Nervioso Central (SNC) o una disfunción dentro del SNC. También podemos encontrar las dos causas combinadas, es decir, enfrentar una situación existencial compleja
con recursos del SNC disminuidos. Esta combinación es la que puede hacer la depresión más perdurable y difícil de recuperar.
Los síntomas comunes de la depresión suelen ser:
– Tristeza patológica: Se diferencia de la tristeza, que puede ser un estado de ánimo normal como la alegría, cuando alcanza un nivel tal que interfiere negativamente en la vida cotidiana, tanto en lo social como en lo familiar y lo sexual. Aparece sin motivos o tras un acontecimiento significativo. Es una sensación muy profunda, arrasadora. Tanto, que el paciente se siente “en baja”, tal como si hubiera perdido el sabor, el placer de vivir. Se considera incapaz de brindar amor o afecto, lo cual
aumenta sus sentimientos de culpa.
– Desgano y anhedonia: el sujeto se torna apático, no tiene ganas de nada (ni siquiera de vivir) y nada le procura placer.
–  Ansiedad: es la acompañante habitual del deprimido, que experimenta una extraña desazón, como un trasfondo constante. Cuando la ansiedad prima en el cuadro clínico, estamos frente a una depresión ansiosa.
Por lo contrario, cuando predomina la inhibición, se trata de una depresión inhibida; quienes la padecen son personas malhumoradas, irritables, agresivas.
– Insomnio: al paciente le cuesta conciliar el sueño y, además, se despierta temprano y de mal talante. En algunos casos, que constituyen minoría, puede presentarse la hipersomnia (exceso de horas de sueño).
–  Alteraciones
del pensamiento:
imagina tener enfermedades de todo tipo; surgen ideas derrotistas, fuertes sentimientos de culpa, obsesiones. El pensamiento sigue un curso lento y monocorde, la memoria
se debilita y la distracción se torna frecuente.
– Alteraciones somáticas: por lo común surgen dolores crónicos o erráticos así como estreñimiento y sudoración nocturna. Se experimenta una persistente sensación de fatiga o cansancio.
– Alteraciones del comportamiento: el paciente tiene la sensación de vivir arrinconado, rumiando sus sinsabores. Puede estar quieto, de manos cruzadas, o explotar en violentas crisis de angustia o en ataques de llanto por motivos insignificantes. Le resulta difícil tomar decisiones y disminuye su rendimiento en el trabajo.
– Modificaciones del apetito y del peso: la mayoría de los pacientes pierde el apetito y, en consecuencia, provoca la disminución de peso.
– Pérdida del placer: en lo sexual, se llega a la impotencia en el hombre o a la frigidez en la mujer; también disminuye y tiende a desaparecer el disfrute en el trabajo, en el deporte y en los juegos y otras actividades que anteriormente le eran gratificantes.
Culpa excesiva: siente con exceso la carga de una culpa inexistente, lo cual puede desembocar en delirios.
– Pensamiento suicida: los pacientes presentan una preocupación exagerada por la muerte y alimentan sentimientos autodestructivos.
– Disminución de la energía: se produce un cansancio injustificado, a veces con variaciones durante el día, muy a menudo más acentuado por la mañana. Las personas afectadas suelen sentirse más
fatigadas por la mañana que por la tarde.
Siempre hay que tener en cuenta otros factores que pueden influir o imitar la depresión para que se pueda realizar una correcta evaluación.
ENFERMEDADES IMITADORAS DE LA DEPRESIÓN
   Narcolepsia
   Epilepsia
   Convulsiones parciales complejas
   Hidrocefalia con presión normal
   Corea de Huntington
   Esclerosis Múltiple
   Enfermedad de Parkinson
   Síndrome Posconmoción
   Enfermedad de Pick
   Tumores
   Demencias y Seudodemencias
   Enfermedad de Alzheimer
    Sífilis (Paresia General)
   Encefalitis Viral
   Hidrocefalia con presión normal
FACTORES QUE INFLUYEN O PROVOCAN DEPRESIÓN
   Drogas recreativas (en especial: PCP, Tolueno, Marihuana, Anfetaminas, Cocaína, Sedantes e Hipnóticos, Heroína, Metadona)
   Alcohol.
   Falta de vitaminas: B3, B12, Ácido Fólico, B6, B2, B1, C.
   Falta de aminoácidos.
   Exceso de minerales: Calcio, Magnesio, Cinc, Manganeso, Plomo, Mercurio, Talio, Bismuto, Aluminio, Litio, Arsénico, Bromuros, Organofosfatos.
   Falta de minerales: Calcio, Sodio, Potasio, Hierro, Magnesio, Cinc.
   Alteraciones Endocrinas: Tiroides, Paratiroides, Suprarrenales, Hipófisis, Páncreas, Gónadas.
Desde el punto de vista de la Neurología Funcional podemos ver dos tipos fundamentales de Depresión (aunque existen otras posibles combinaciones, no son tan comunes y por ello no entraremos en este artículo):
1) DEPRESIÓN DE “CEREBRO DERECHO”.
2) DEPRESIÓN DE “CEREBRO IZQUIERDO”.
“CEREBRO IZQUIERDO”
La depresión de “cerebro izquierdo” crea pensamientos negativos obsesivos y un número reducido de emociones positivas.
El hemisferio izquierdo tiene la habilidad de ordenar, organizar y secuenciar nuestras acciones. Es muy bueno analizando y resolviendo problemas, así como en seguir rutinas y estrategias de manera eficiente. También es enormemente crítico y nos lleva a compararnos con los demás.
Específicamente el control viene de un área relativamente nueva del  lóbulo frontal llamado córtex prefrontal dorsolateral.
Esta área nos permite planear, aprender, analizar, mantener la atención y cambiar de comportamiento. Si el córtex prefrontal dorsolateral no trabaja como esperamos que lo haga, otras áreas del lóbulo frontal no pueden controlarse adecuadamente y tienden a estar sobreactivadas.
Cuando aparece baja actividad en el córtex prefrontal dorsolateral junto con una sobreactividad de otras áreas prefrontales izquierdas, puede llevar a una persona a ser más rígida en sus pensamientos y acciones, llegando a poder predominar en su vida la rutina y tener una gran dificultad para modificar su comportamiento. Uno se puede volver excesivamente autocrítico y con poca autoconfianza. También se podrían enfocar en exceso en los aspectos negativos de su vida, y pueden parecer tímidos, insociables o
introvertidos. Podrían mostrar apatía y pérdida de motivación.
Debido a que la correcta inhibición-activación del Sistema Límbico se da cuando el lóbulo frontal funciona adecuadamente, si hay una sobreactividad del lóbulo frontal encontraremos un exceso de inhibición en el Sistema Límbico, lo contrario también es cierto, es decir, si hay poca actividad en el lóbulo frontal, el sistema límbico no puede ser inhibido correctamente y se dispara su función quedando sobreactivado. Cuando se altera la actividad del lóbulo frontal izquierdo (sobreactividad) se puede alterar también la actividad en el Sistema Límbico izquierdo (inhibir). El sistema límbico izquierdo genera emociones positivas. En esta combinación de exceso de actividad del lóbulo frontal izquierdo junto con inhibición del sistema límbico izquierdo, veremos una disminución considerable de emociones positivas y una gran dificultad en generarlas. Vemos con claridad como se puede asociar a la depresión.
Debido a la interacción entre los dos sistemas límbicos (derecho e izquierdo):  el hecho de que baje la actividad en el sistema límbico izquierdo hace que se produzcan mayormente las emociones desde el sistema límbico derecho, el cual genera emociones negativas.
Las personas con depresión de “cerebro izquierdo” normalmente les cuesta mucho controlar o curar su depresión por sí mismos. Esto se entiende cuando vemos que la parte del cerebro encargada de la lógica, persistencia y flexibilidad para curarse (el córtex prefrontal dorsolateral) es sobresaturada por otras áreas del lóbulo frontal. Todo ello hace que la persona sea excesivamente crítica consigo misma y que se analice continuamente, haciendo que el resto del lóbulo frontal y del sistema límbico izquierdos
trabajen bajo mínimos.
“CEREBRO DERECHO”
Como hemos visto anteriormente podemos decir que la depresión de “cerebro izquierdo” puede estar asociada a la sobreactividad del lóbulo frontal izquierdo y a una baja actividad del sistema límbico izquierdo.
Cuando se habla de depresión de “cerebro derecho”, sin embargo, se entiende una disminución en la actividad del lóbulo frontal derecho.
Las personas con baja actividad en el lóbulo frontal derecho podrían:
– Tener dificultades para enfocar y mantener la atención.
– Ser distraídos e impulsivos.
– Tener dificultades para aprender nuevas habilidades.
– No ser muy creativos.
–  No ser capaces de entender chistes o ironías cómicas.
– Verse como desconectados del mundo.
– No ser muy sociables.
– Desorden de Déficit de Atención (DDA).
– Desorden de Hiperactividad y Déficit de Atención (DHDA).
Si algunas partes del lóbulo frontal derecho no trabajan adecuadamente (baja actividad), esto hace que el sistema límbico derecho no se pueda inhibir correctamente y se dispare en su función, lo cual hace, según lo que venimos viendo, que también se dispara las emociones negativas. También podemos ver, debido a esta sobreactivación del sistema límbico derecho una mayor inestabilidad emocional, haciendo que cualquier cosa por pequeña que sea nos cambie el humor, así como aumentar la ansiedad, fobias,
introversión, rivalidades, desesperación, dependencia y mayor temor de lo normal a sentirse rechazado.
Como hemos visto anteriormente, tanto en la depresión de “cerebro izquierdo” como en la de “cerebro derecho” podemos ver una relativamente mayor actividad en el sistema límbico derecho que en el izquierdo, así como una relativamente mayor actividad en el lóbulo frontal izquierdo que en el derecho. Sin embargo dependiendo de cuál sea el tipo de depresión el enfoque es muy diferente:
Depresión de “cerebro izquierdo”:  necesitamos calmar el exceso de actividad en el lóbulo frontal izquierdo.
Depresión de “cerebro derecho”:  necesitamos activar la disminuida actividad en el lóbulo frontal derecho.
Profundizar en la interacción de los Gánglios Basales y el Tálamo se escapa de la intención de este artículo, pero profundizaremos en los cursos monográficos de Reflexokinesia® y Neurología Funcional.
Para entender las posibles causas de estas disfunciones cerebrales, tenemos que entender cuales son las tres formas básicas de estimulación del sistema nervioso:
– Estimulación.
– Oxígeno.
– Nutrición.
Existen diversas causas que pueden alterar esta estimulación de la células nerviosas:
1.   Pérdida deestimulación.
           a)   Pérdida de audición (diferentes frecuencias).
           b)   Pérdida del olfato.
           c)   Disminución de la actividad física (propiocepción).
           d)   Debilidad muscular.
           e)   Caer en rutinas, no aprender o hacer cosas nuevas.
           f)     Demasiada actividad de hemisferio izquierdo.
2.   Mala estimulación.
           a)   Dolor crónico.
           b)   Estrés crónico.
           c)   Trauma Emocional.
           d)   Medicación.
           e)   Esteroides.
           f)     Píldora Anticonceptiva.
           g)   Antidepresivos.
           h)   Drogas y Alcohol.
3.   Pérdida de Oxígeno.
           a)   Anemia.
           b)   Alteraciones en la sangre.
           c)   Déficit de Hierro.
           d)   Déficit de vit B.
           e)   Problemas cardiacos y circulatorios.
           f)     Presión sanguínea baja.
4.   Pérdida de Agua.
5.   Pérdida de Nutrientes y Energía.
           a)   Mala Dieta.
           b)   Problemas digestivos e intestinales.
           c)   Diabetes.
           d)   Estados pre-diabéticos/resistencia a la insulina.
           e)   Hipotiroidismo.
           f)     Estatinas.
6.   Daños cerebrales.
           a)   Infarto.
           b)   Tumor.
           c)   Traumatismo craneal.
           d)   Exposición a radiación y toxinas.
           e)   Esclerosis Múltiple.
           f)     Hidrocefalia.
           g)   Meningitis.
           h)   Encefalitis.
7.   Herencia Genética.
           a)   Desorden Mitocondrial.
           b)   Variación genética del gen “val” y del gen “met”, relacionados con la recaptación de la dopamina.
8.   Pobre Desarrollo Temprano.
9.   Falta de descanso y sueño.
10. Circunstancias Externas.
          a)   Expectación poco realista de la Vida.
          b)   Metas excesivamente ambiciosas.
          c)   Separación.
          d)   Pérdida de un ser querido.
          e)   Preocupaciones económicas.
          f )    Tener un trabajo que aborreces.
          g)   La suma de varias pequeñas experiencias negativas.
          h)   No sentirse querido o apreciado.
          i)     Ser bombardeado por noticias negativas en los medios.
          j)     Cualquier combinación de las anteriores.
AYUDA
Visto todo lo anterior, ¿cómo podemos ayudar a una persona con depresión? ¿Qué enfoque podemos darle a nuestra sesión de Reflexokinesia®?
Entendiendo que existen muchas más variaciones y combinaciones en la depresión, aquí exponemos la más típica de un modo muy básico.
    Depresión de “cerebro izquierdo”: Aquí vemos lo siguiente: una sobreactividad de lóbulo frontal izquierdo, una baja actividad del sistema límbico izquierdo, con aumento de la actividad del sistema límbico derecho, y disminución del lóbulo frontal derecho.
Con todo ello predominan las emociones negativas y el énfasis le pondremos en disminuir la actividad del lóbulo frontal izquierdo.
   Depresión de “cerebro derecho”: Aquí vemos lo siguiente: una baja actividad de lóbulo frontal derecho, una sobreactividad del sistema límbico derecho, con disminución de la actividad del sistema límbico izquierdo, y aumento de la actividad del lóbulo frontal izquierdo.
Con todo ello predominan las emociones negativas y el énfasis le pondremos en aumentar la actividad del lóbulo frontal derecho.
Una estrategia de trabajo podría ser incrementar la actividad del lóbulo frontal derecho, lo cual ayudará a disminuir la actividad del “cerebro izquierdo”. Pero las emociones negativas seguirán predominando a
menos que disminuyamos la actividad del sistema límbico derecho. Algunas sugerencias para calmar el sobreactivado sistema límbico derecho serian:
– Reducir el dolor.
– Reducir el exceso de estímulos, en especial luz y sonido, puesto que influyen muy directamente en la actividad del sistema límbico.
– Evitar ambientes excesivamente ruidosos.
– Escuchar música suave y calmada.
– Realizar estiramientos tiene un efecto calmante sobre el sistema límbico.
– Contactos suaves ayudan a calmar el sistema límbico.
– Estimular con calor (baños, sol, etc).
– Evitar el frío, puesto que activa el sistema simpático y cuando esto ocurre puede activarse más
el sistema límbico.
Una sesión general de Reflexokinesia® puede ayudar mucho a relajar el sistema límbico en general, pero si empleamos una estrategia basada en Neurología Funcional, podríamos ser mucho más eficaces en nuestro trabajo. Se pueden emplear contactos y ejercicios específicos para activar el lóbulo frontal derecho, y de este modo mantener controlada la inhibición del sistema límbico derecho. Puesto que si sólo calmamos el sistema límbico, ese efecto no durará mucho tiempo si no estimulamos el “cerebro derecho”.
También debemos prestar atención al apoyo que nos puede ofrecer la nutrición, sabiendo que ciertos aminoácidos, así como algunas plantas medicinales nos pueden ayudar a estimular la producción de determinados neurotransmisores (serotonina, dopamina, noradrenalina y GABA), los cuales ayudan a la depresión de “cerebro izquierdo” y de “cerebro derecho” de diferentes modos, según favorezcamos la producción de unos u otros. Estos cofactores nutricionales pueden ser testados con Reflexokinesia®.
Estos contactos, así como la explicación más detallada y ampliada de lo expuesto en este artículo, lo imparte el autor en su seminario de postgrado de “Reflexokinesia Aplicada a la Neurología
Funcional”.
The following two tabs change content below.

Fernando Maldonado Ramos

Email: kinesiologiareflexokinesia@gmail.com / Tlfno: +34 638 598 692 en Reflexokinesia®
Con más de 25 años de experiencia en la práctica de la Kinesiología y 20 años de una intensa docencia. (Se ha formado con kinesiólogos de prestigio como el Dr Goodheart, Dr Leaf, Dr Schmitt, Dr Sheldon, Dr Duffy, Dr Seru, Dr Shafer, Dr Belli, Dr Frost y otros. Ha organizado su propio sistema de trabajo denominado Reflexokinesia®). DC, MChiro, PTP, PRKP

Otros artículos de Fernando Maldonado Ramos (ver más)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.