El individualismo como barrera que pone trabas al equilibrio social

El individualismo en el que estamos absortos-as, nos está llevando a la construcción de una sociedad hostil; una sociedad cada vez más carente de compasión y amor.  No es de extrañar que el individualismo sea la pieza angular que da paso al egoísmo, al desequilibrio y a la desigualdad social frente a la que nos encontramos.
Cada vez es más evidente nuestra situación crítica; cada vez se hace más visible la sociedad insensible y deshumanizada que estamos construyendo. Pero la estamos construyendo porque nos negamos a cuestionarnos, nos negamos a aceptar que somos ignorantes y que nos equivocamos. Nos negamos a aceptar que a veces, necesitamos tomar el camino de salir de nosotros-as mismos-as, de nuestros egoísmos, para observar lo que está sucediendo a nuestro alrededor.

Si te paras a observar por un momento, te darás cuenta que nuestra sociedad actual se está desquebrajando, y no pretendo con esto fomentar el dramatismo. Lo único que pretendo es que puedas percatarte que debiéramos dar mucho más de nosotros-as mismos-as a fin de evitar un mayor desequilibrio y desajuste social. Deberíamos hacerlo, deberíamos poner límites a nuestros egoísmos incesantes sabiendo que todos-as somos parte de lo mismo, que compartimos el mismo lugar.

Nos aferramos a ideas e ideologías políticas creyendo que son la salvación a todos nuestros males, creemos que la idea es más importante que cualquier realidad visible. Pero, más allá de nuestras ideologías, existe una verdad más real y es que nuestra sociedad actual está dirigiéndose hacia un abismo. Cuando hablo de abismo me refiero al enorme paro frente al que nos encontramos,  a los contratos basura con los que tenemos que lidiar, a los sueldos insultantes que muchos jóvenes acaban aceptando por estar deseosos de trabajar, a migraciones forzosas en busca de una situación laboral y económica más digna, a las atrocidades acometidas por la infinidad de desahucios, a la subida de precios desorbitados de la luz y a la negativa del gobierno por implantar energías renovables, a la más que evidente situación de que, si seguimos bajo estas mismas circunstancias,  las pensiones sólo serán una utopía alejada de toda realidad posible, al aumento vertiginoso en los índices de violencia de género, a la vulnerabilidad aún visible en las identidades femeninas, a la impunidad frente al saqueo que se está haciendo en las arcas del Estado por parte de los políticos del gobierno actual.

¿Qué nos está sucediendo? ¿A dónde vamos a ir a parar? ¿Por qué no hemos aprendido la lección de que cuanto más unidos-as y más dejemos el individualismo y el egoísmo de lado, más rápido conseguiremos construir una sociedad donde TODOS-AS podamos sentirnos respetados-as?

Si dejas de estar inmerso-a, en exclusiva, en tu rutina diaria y das un paso atrás, te darás cuenta de la sociedad que hemos construido por estar demasiado tiempo sumergidos-as en nuestros egoísmos y en una escasa implicación social. Por eso, ya hoy, es momento para que comencemos a hacer algo distinto a lo que venimos haciendo.

Los cambios no llegan si seguimos reproduciendo día tras día, mes a mes y año tras año, los mismos pensamientos, las  mismas actitudes y los mismos comportamientos. Si de verdad deseas que el sistema cambie, comienza por ser menos egoísta y no te embauques por conseguir únicamente el beneficio propio. Ábrete y date a los demás, comienza por observar las necesidades de los más necesitados. Observa y da a quienes están en una situación más vulnerable. Haz pequeños cambios, da pequeños gestos de amor y de compasión. No podemos pedir que se logren transformaciones sociales si antes no nos comprometemos con nuestra transformación individual, y esto significa, despojarnos de todo egoísmo que pueda poner trabas al equilibrio y armonía general.

Por tanto, deja de aferrarte a ideologías políticas y deja de acomodarte en un lugar que no nos está llevando al equilibrio general. Mira a tu alrededor y observa si realmente ésta es la sociedad que merecemos, si realmente vamos a aceptar que nos ha tocado vivir en una sociedad y en una época mediocre y de austeridad. La miseria solo crea más miseria. Deja de creer que ahora es necesario aceptar medidas de austeridad porque si no te habías dado cuenta, mientras nos entretienen y adiestran creyendo que es la fase necesaria para la recuperación económica, estamos aceptando y normalizando que nos merecemos vivir con sueldos indignos, que debemos recortar en servicios sociales y públicos, que debemos tragar y aguantar.

 ¿Para qué? Pues para que mientras tú piensas que es necesario a fin de conseguir un futuro más fructífero, muchos-as se aprovechan y se encargan de adueñarse de lo que es de todos-as.

Hasta que no nos cuestionemos y nos planteemos, desde la sinceridad, la necesidad de cambiar para dejar de ser tan sumamente egoístas y poder pensar más en el bien común, seguiremos creando una sociedad donde lo único que prima es lo superficial. Seguiremos reproduciendo la misma espiral, año tras año, década tras década, siglo tras siglo.

Pero sabéis una cosa: no existe mayor satisfacción que la de darte a los demás y ayudar.

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Alicia A

Como Psicóloga especializada en Investigación e Intervención Psicosocial siento un enorme deseo por promover y favorecer la justicia social, formar parte de la construcción de un modelo social que proteja y ampare, que busque el bienestar común.

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