«El primer paso hacia un nuevo camino libre de abandono de mascotas»

Sumara Marletta, educadora canina

Soy Sumara Marletta, madre, escritora, educadora canina profesional y amante incondicional de los animales.
Hace unos años, leí algo que me hizo pensar: gran parte de los perros que tienen algún incidente con seres humanos no son perros abandonados, un 90% tienen dueño, siendo los niños menores de 14 años los que presentan un riesgo 4 veces mayor de sufrir algún percance, que según los estudios, en el 75% de los casos las víctimas ni siquiera habían tocado al animal, ni habían invadido una propiedad ajena.
Por otro lado, en España se abandona un animal de compañía cada 3 minutos: más de 100.000 mascotas son desahuciadas de su hogar cada año, y esa cifra no parece remitir, con ello, queda evidente que algo falla en este sistema.
Como madre, he visto a diversos niños tener malas experiencias con perros a raíz del desconocimiento, como profesional de la educación canina veo incontables casos de malos tratos y abandono de mascotas que son intolerables. Como madre y educadora, tenía la obligación de hacer algo al respecto, de ahí nació mi primer libro La niña que sabía de perros un cuento infantil que enseña a los niños conceptos esenciales sobre el lenguaje canino y la convivencia con perros para que perros y niños puedan entenderse y evitar cualquier tipo de malentendidos.
Un ejemplo de una situación frecuente que acaba mal y puede fácilmente evitarse: niño que va corriendo por el parque y ve a un perro, le gusta, y sin preguntar a nadie decide que quiere jugar y se va corriendo hacia él. El perro puede interpretar esto como una posible amenaza, o como invitación a acercarse, por esta vez pensemos que solo quiere jugar y corre de vuelta hacia él, el niño se acerca y al estar cerca abre los brazos, el perro le salta encima y a continuación el niño se cae. En el suelo, el niño llora, el perro se acerca aún más y le empieza a oler, el niño grita, perro y niño se ponen nerviosos, viene la madre, viene la dueña del perro, empieza la discusión. ¿Quién es el culpable? No hay culpables, solo hay falta de información:

  1. Antes de querer tocar a un perro que no sea el tuyo, hay que pedir permiso a su dueño, cosa que el niño no ha hecho.
  2. Correr de frente hacia cualquier animal puede interpretarse como una amenaza, la mejor opción es esperar a que el perro se acerque, o acercarse despacio y nunca en línea recta.
  3. Una vez cerca del perro, no levantar los brazos. Eso les invita a saltar.
  4. Si aún así, el perro parece que quiere saltar, solo hay que darle la espalda para que inmediatamente deje de hacerlo y no salte.

El desconocimiento generalizado sobre la especie, sobre su lenguaje y sobre educación canina son algunos de los pilares de los problemas de comportamiento y del abandono, por ello es tan importante enseñar a los niños cuestiones fundamentales para poder relacionarse con los perros de forma segura.

Algunas claves para mejorar la convivencia y evitar incidentes con perros:

  • Siempre pedir permiso a los dueños antes de tocar a los perros.
  • Para saludar a un perro lo mejor es esperar de lado tranquilamente a que venga.
  • Si levantamos los brazos, puede que nos salten encima.
  • Por el contrario, evitaremos que se suban si les damos la espalda.
  • Hay que acariciarles despacio, suave y sin apretar.
  • Si les abrazamos, pueden sentirse agobiados.
  • Es mejor hablarles bajito y evitar gritos para no asustarles.
  • Nunca debemos correr de frente hacia los perros, acercarnos mucho a su cabeza ni abalanzarnos encima de ellos.
  • No nos acercaremos a un perro que esté suelto, atado sin el dueño, cuidando a sus cachorros, o dentro de algún coche.
  • No es conveniente jugar bruscamente con los perros, alterarle puede tener consecuencias negativas inesperadas.
  • Al agacharnos les invitamos a acercarse.
  • Bostezando les trasmitimos tranquilidad.
  • Procuraremos dejarles tranquilos mientras están comiendo o durmiendo.
  • Si el perro gruñe inmediatamente le dejaremos tranquilo.
  • Frente a un perro tímido o asustadizo, evitaremos aproximarnos para que no huya ni nos vea como una amenaza.
  • Cuando veamos a un perro enfadado, permaneceremos quietos como árboles, sin levantar la mirada y con las manos pegadas al cuerpo.
  • Nos mostraremos siempre amables con los perros, ellos también tienen sentimientos.

Los perros no son peligrosos ni representan ninguna amenaza si se aplican unas pautas básicas de convivencia, para evitar incidentes, la educación sigue siendo la mejor prevención, además, los niños que crecen con perros son más sociables, hacen más deporte, tienen menos alergias y se hacen más responsables.
Y si tienes un cachorro, con el cuento infantil Miriam educa a su cachorro los niños aprenden a educar a su mascota desde el respeto y la empatía, para evitar futuros problemas de comportamiento y construir un buen vinculo desde el principio.

Donde hay un niño, debería hacer un perro, siempre con conocimiento y ante todo: respeto.

Para saber más visita www.perrosyniños.com

Los libros La niña que sabía de perros y Miriam educa a su cachorro están disponibles en KNS Ediciones y en las principales librerías.

Twitter de Sumara Marletta @sumaramarletta

 

 

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