Enfréntate a tus miedos

Aunque el título de este artículo pueda resultar un tanto arriesgado, lo cierto es que mi intención es hacerte reflexionar profundamente. Estoy segura de que estás familiarizada con el miedo, no solo porque conozcas su significado literal, sino porque lo hayas sentido en tu propia piel.

Sé, que a lo largo de tu vida, habrás experimentado, como en determinados momentos, el miedo te atrapó. Y es que si dejamos entrar al miedo, acaba adueñándose de nosotras y de nuestra vida, pudiendo dar lugar a una paralización atroz. Sí, el miedo paraliza, y mucho.

Todas tenemos nuestros propios miedos, el miedo no es una cuestión que se manifieste únicamente de forma estándar. Cada persona lo siente de un modo determinado y por cuestiones propias. No obstante, cierto es que hay miedos compartidos. Por ejemplo, miedo a la soledad, miedo a la muerte, miedo al abandono, etc. Todas las personas, en mayor o menor medida, hemos sentido algún tipo de miedo. Algunas veces emerge por cuestiones más subjetivas pero otras veces, se debe a un miedo colectivo. De un modo u otro, lo cierto es que el miedo, si no nos enfrentamos a él, puede ser el máximo dirigente de nuestras vidas.

El miedo es una fuerza tan poderosa que cuando estamos inmersas en él, nos sentimos sumamente limitadas. Cuando el miedo nos atrapa, nuestra percepción de la vida y de nosotras mismas se limita hasta tal punto, que consideramos que nuestra misión o cometido no es sino la mera supervivencia. Esto es, sobrevivir y no vivir. Como bien sabrás, existe una gran diferencia entre sobrevivir y vivir. La supervivencia es una forma de buscar cierta protección ante el supuesto desconsuelo y dureza de la vida, mientras que vivir en términos generales, engloba la posibilidad de incluir la plenitud y el bienestar personal.

A diferencia de lo que podamos haber creído, nosotras somos las únicas que podemos tomar la decisión y elegir si queremos que nuestra vida esté gobernada por el miedo, o si por el contrario, elegimos despojarnos de él y ser nosotras mismas quienes lideremos. Porque para comenzar por eliminar nuestros miedos y dirigirnos hacia el camino del empoderamiento personal, primero debemos elegir y tomar la decisión de forma honesta, comprometiéndonos con nosotras mismas. Se trata de entablar un compromiso para contigo misma, un compromiso que implica voluntad y perseverancia.

Estamos demasiado acostumbradas a creer que la felicidad, el amor propio, el bienestar personal o la plenitud, son estados que otras personas sienten porque tienen, en cierto modo, suerte, ya que no se ven inmersas por miedos ni limitaciones mentales como nosotras lo estamos. Pensamos que han nacido con la ventaja de no tener el componente genético de la autodestrucción. Es fácil caer en esta conclusión creyendo que tú misma no dispones de esa facilidad o capacidad para sentirte plena. Pero yo hoy, quisiera que supieses que esas personas que se sienten felices, plenas y que se aman, no han sido iluminadas por arte divino, sino que para sentir lo que están sintiendo, previamente se han comprometido consigo mismas. Han tomado la decisión de caminar hacia esta dirección poniendo de su parte, cada día y paso a paso, para conseguir que la felicidad, la plenitud y el amor propio formen parte de si mismas.

Estas personas se han enfrentado a sus miedos, a sus limitaciones y han elegido el camino del compromiso para consigo mismas. Así que no te creas que están construidas por una esencia diferente a la tuya porque es mentira. No están más capacitadas que tú, todas las personas tenemos este potencial para generar el cambio interno y personal. La única diferencia está en que ellas se han comprometido, han sido honestas consigo mismas y han tomado la decisión de generarse un estado y una vida alejada del sufrimiento. Estas personas han elegido ser responsables de sí mismas.

Nosotras somos las responsables de elegir cómo queremos que sea nuestro grado de satisfacción y bienestar personal. Si escogemos el camino del miedo, habrás podido comprobar que el curso de tu vida no se orienta hacia la satisfacción. Su curso es bien distinto, se orienta hacia el extremo contrario, la insatisfacción y malestar.

Sé que suena aventurado lo que hoy expongo, pero de nada sirve que diga que el miedo se pasará por sí sólo, que el tiempo lo dejará atrás. Si tú no eliges enfrentarte a él, no se irá. Debes tomar la decisión de decir Basta, de atreverte a sentirte más valiente y poderosa que tu propio miedo, porque lo eres. Eres mucho más fuerte que el miedo. Pero debes de comprometerte.

Podemos elegir enfrentarnos a nuestros propios miedos, podemos destruirlos simplemente con la elección de no querer estar más condicionadas por ellos. El miedo es una mera invención mental. El miedo es tremendamente hábil, parece tan real que acabas por aceptar que él, es La Verdad Absoluta. Pero no existe el miedo si tú eliges oponerte, si decides hacerle frente. No quiero decir con esto que el miedo, una vez que te enfrentes a él desaparecerá y no volverá. Emergerá de nuevo pero sabrás que para no permanezca fijado a ti, debes hacerle frente.

Hace falta valentía, fuerza y mucho coraje para tomar la decisión de decir No, de poner límites al miedo. Sé que no es un asunto cómodo y fácil, lo sé porque yo misma lo he experimentado, pero créeme si te digo que enfrentarte a él es la mejor opción que puedes escoger. Grítale y dile que no, que tú no eres eso que tu miedo te hace creer, que sólo son falsos espejismos.

Si tienes miedo a la soledad, atrévete a pasar tiempo contigo, atrévete a enfrentarte. Dile que no, que ahora tú tienes las riendas. Dile Basta, dile que tú eres más fuerte. Destrúyelo. Puedes hacerlo y no te lo diría si yo no lo hubiese sentido, no podría hablarte de ello con honestidad. No hablo de lo que no he experimentado.

Yo misma tomé la decisión de enfrentarme a mis miedo y dejar salir a la mujer valiente que soy, pero esta valentía no es una cualidad propia mía, la valentía está dentro de cada una de nosotras. Eso sí, para que se manifieste debes decidir que emerja, debes cultivarla y comprometerte.

Todas podemos vencer nuestros miedos. Yo no tengo una esencia diferente a la tuya. Todas somos capaces de armarnos de valor, de ser valientes para enfrentarnos a nuestros fantasmas.

Te propongo que transformes ese miedo. Sé que puedes hacerlo. Persiste, persiste, persiste. No te rindas, no lo hagas. No mereces que el miedo sea el elemento que da forma a tus días, a tus mañanas, a tu vida. Continúa, saca esa mujer valiente que llevas dentro. Eres tan valiente como decidas ser, no hay excusas. Tienes una fuerza enorme, no caigas en la trampa y avanza. No creas a tus espejismos, no te ciegues por ellos. Busca siempre la verdad, y la verdad es, que el miedo es una ilusión.

Adelante valiente.

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Alicia A

Como Psicóloga especializada en Investigación e Intervención Psicosocial siento un enorme deseo por promover y favorecer la justicia social, formar parte de la construcción de un modelo social que proteja y ampare, que busque el bienestar común.

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