«Hazte Respetar»

hazte respetar

Que el miedo es una de las fuerzas que mueven el mundo es una realidad que, lamentablemente, todos conocemos. Y que no debería ser así… también lo sabemos, pero esa realidad nos cuesta mucho más aceptarla como un reto. Qué se yo. Se vive cómodo en un corral, atemorizado por el zorro que puede atacar a su antojo, con nuestro propio beneplácito.
Qué vergüenza, señoras, señores. Qué. Vergüenza. Hay cosas a las que no deberíamos acostumbrarnos nunca, pero sin embargo tenemos mucha costumbre de ellas. El Respeto, y lo digo con R mayúscula, es una libertad mal entendida. Muy mal entendida por parte de todos.

«Tus derechos comienzan donde terminan los míos» es una de las armas de doble filo más manidas de la historia de la humanidad. «No hagas a los demás lo que no quieras que te hagan a ti» es una forma más coloquial de expresar la misma idea. Una total y absoluta falta de respeto.

Y se preguntarán a santo de qué viene este arrebato. Bueno. Pues todo comienza con un autobús sospechosamente naranja (ahí dejo eso) de unos señores y señoras, fletado por una Asociación de Utilidad Pública (cuestionable) que quiere «[…] defender y promover de una forma útil y efectiva la vida, la familia y la libertad a través de peticiones y acciones online».
Si quieren saber más sobre estos señores, recomiendo este enlace.

Bueno. Yo sé que ando anclado en el pasado, pero un autobús no es una acción online, por mucho que ahora lleven Wi-Fi. Un autobús entero, pintado de naranja, es una provocación. Un autobús que proclama un mensaje discriminatorio, que incita al desconocimiento, al corral, a no salirse de los límites marcados que no interesan, es un grave, gravísimo ataque hacia la libertad, hacia la persona, hacia el Ser.

«Los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva. Que no te engañen. Si naciste hombre, eres hombre. Si naciste mujer, lo seguirás siendo».

La incorrección de todo ese mensaje es absolutamente aterradora. ¿Cómo se os ocurre hablar de engañar, precisamente a vosotros que ni siquiera cumplís los propios prefectos en los que, teóricamente, os basáis? Para muestra, un botón…

Mateo 7:1-5 (1) Dejen de juzgar, para que no sean juzgados; (2) porque con el juicio con que ustedes juzgan, serán juzgados; y con la medida con que miden, se les medirá. (3) Entonces, ¿por qué miras la paja [que hay] en el ojo de tu hermano, pero no tomas en cuenta la viga [que hay] en tu propio ojo? (4) O, ¿cómo puedes decir a tu hermano: ‘Permíteme extraer la paja de tu ojo’; cuando ¡mira!, hay una viga en tu propio ojo? (5)  ¡Hipócrita! Primero extrae la viga de tu propio ojo, y entonces verás claramente cómo extraer la paja del ojo de tu hermano.

¿Cómo podéis hablar de amor, de familia, de católicos, de unidad, cuando estáis fomentando que, a día de hoy, todos los fines de semana que llevamos en este año hayan ocurrido agresiones con motivo de la orientación sexual de las personas?
¿Cómo podéis dormir por las noches sabiendo que, gracias a vosotros, hay niños y niñas que se quitarán la vida por la creencia que estáis inculcando de que no son y nunca serán normales?
Hay gente, gente normal, gente que se levanta por la mañana, que se ducha, que bebe café, que trabaja, que vive intentando ser feliz. Hay gente que se siente odiada por culpa de vuestro intento de expresar vuestra opinión. «Tus derechos comienzan donde terminan los míos».

En primer lugar, dejadme corregir vuestro mensaje:
«Los niños tienen pene. Las niñas tienen vulva. O no. Que no te engañen, porque realmente es un cuerpo y la anatomía no importa. Si naciste hombre persona, eres hombre persona. Si naciste mujer persona, lo seguirás siendo. »

Os recuerdo, queridos amigos de Hazte Oír, otro pasaje de vuestro libro de cabecera.

Romanos 14:10-13. 10 Pero ¿por qué juzgas a tu hermano? ¿O por qué también menosprecias a tu hermano? Pues todos estaremos de pie ante el tribunal de Dios; 11 porque está escrito: «Tan ciertamente como que vivo yo —dice Jehová—, ante mí toda rodilla se doblará, y toda lengua hará reconocimiento abierto a Dios». 12 De manera que cada uno de nosotros rendirá cuenta de sí mismo a Dios. 13 Por lo tanto, ya no andemos juzgándonos unos a otros, sino más bien hagan que esto sea su decisión: el no poner delante de un hermano tropiezo ni causa para dar un traspié.

Y al respecto, creo que no queda mucho por añadir, ¿no creéis?
En segundo lugar, un mensaje muy claro:
No, no tenéis derecho a pasear ese autobús. No tenéis derecho a propagar ese mensaje que es constituyente de un delito. DELITO. Según dicta el Juzgado de Instrucción número 42 de Madrid. Más concretamente, este autobús es «una incitación al odio y a la discriminación contra las personas que ejercitan su identidad sexual de forma diferente a la heterosexual», en virtud de lo expuesto en el artículo 510.6 del Código Penal.
El presidente de Hazte Oír, Ignacio Arsuaga, ha lamentado que «la Inquisición gay haya impuesto su dictadura», pero ha anunciado que su autobús «secuestrado» y al menos otro vehículo, tomarán las calles cubriendo los mensajes prohibidos por el juez por otros «muy llamativos» contra la ideología de género. (http://www.noticiasdenavarra.com/2017/03/02/sociedad/estado/un-juzgado-prohibe-de-forma-cautelar-la-circulacion-del-autobus-de-hazte-oir)

¿Cómo se os ocurre, a vosotros, aparecer en televisión diciendo que os están vulnerando vuestros derechos a difundir un mensaje de odio, y que recurriréis?
No soy totalitario. De hecho, no creo en los totalitarismos (de hecho, si nos ponemos, ni siquiera creo en los Gobiernos, pero esto es otro tema). Pero la sola mención a la dictadura por parte de Hazte Oír, quejándose de la «dictadura gay» (archivad, por favor, junto al «alto poder adquisitivo», en la caja de estereotipos) es estomagante. Es repugnante. Es denigrante.

Es ilegal.

«Tus derechos comienzan donde terminan los míos». En este caso, vuestros derechos no pueden comenzar. Lo sentimos mucho (no), esperamos que lo toméis bien (no nos importa cómo os lo toméis). Esperamos que aprendáis (esto sí). Esperamos que recapacitéis (esto también). Esperamos que, en este libro de ficción que habéis tomado como una guía para la vida, también seáis capaces de veros y reconoceros. Y para muestra, otro botón más. Mucho Levítico 18:22 («No yacerás con varón como yaces con mujer, es una abominación» … claro que sí, guapi), pero… ¿habéis leído más partes? ¿o sólo lo que os interesa?

Levítico 19-16:18. 16 No debes andar entre tu pueblo con el fin de calumniar. No debes ponerte de pie contra la sangre de tu prójimo. Yo soy Jehová. 17 No debes odiar a tu hermano en tu corazón. Debes sin falta censurar a tu asociado, para que no cargues pecado junto con él. 18 No debes tomar venganza ni tener rencor contra los hijos de tu pueblo; y tienes que amar a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy Jehová.

¿Qué hacemos entonces? ¿Qué podemos hacer? Sobre todo, no ponernos al nivel de agresión y desconocimiento que se muestra. No vamos a poner la otra mejilla: vamos a aceptar que, básicamente, no saben de lo que están hablando. Vamos a aprovechar este momento para difundir otro tipo de mensaje. Como este, visto en Twitter, de respuesta:

https://twitter.com/rubenlodi/status/840118514509795328/photo/1

Vamos a ser más abiertos, vamos a practicar un ejercicio de paciencia, de entendimiento y de comprensión. Siempre habrá quejas, siempre habrá preguntas que nunca se responderán, siempre habrá alguien que decida odiarte. A esas personas, recuérdales lo siguiente:

[…] Di tu verdad, quietamente, claramente. Escucha a los otros aunque sean torpes e ignorantes; cada uno de ellos tiene también una vida que contar. Evita a los ruidosos y agresivos, porque ellos denigran el espíritu. […] Sé tú mismo. Sobre todo no pretendas disimular tus inclinaciones. […] No eres más que una criatura en el Universo, no menos que los árboles y las estrellas; tienes derecho a estar aquí. Y, si no tienes ninguna duda, el Mundo se desplegará ante ti. Vive en paz con Dios, no importa cómo lo imagines; sin olvidar tus trabajos y aspiraciones, mantente en paz con tu alma, pese a la ruidosa confusión de la vida. Pese a sus falsedades, penosas luchas y sueños arruinados, la Tierra sigue siendo hermosa. Sé cuidadoso. Lucha por ser feliz.*

* Desiderata fue escrito en 1927 por Max Ehrmann (1872-1945), abogado y filósofo de Harvard y publicado en 1948, después de su muerte, por su viuda, en el libro Los poemas de Max Ehrman.

Seamos libres, pero libres de verdad.

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Luis J

Traductor. Formador. Pianista en mis ratos libres. Tengo mucho que decir y poco que callar. En la vida hay que ser más hombre y menos gallina; esa no es la pluma que hay que tener.

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