«La impunidad, una constante en España»

impunidad en España Yak 42 Federico Trillo

Nuestro país asienta sus bases en lo que hoy hemos querido destacar: la impunidad. Nos referimos a la carencia de consecuencias para quienes cometen atrocidades tan dolorosas como fue lo ocurrido en el accidente del Yak 42. Tomamos este caso como uno de los múltiples ejemplos que evidencian las prácticas amorales ante las que nos encontramos.
Han pasado demasiados años desde que los familiares de los militares fallecidos, destrozados y desamparados, han podido alzar su voz y ser partícipes al fin, de la manifestación de la verdad. Su ímpetu y perseverancia han conseguido hacer eco de la trama, del despropósito y la carencia de valores de muchos de nuestros dirigentes políticos.
Tras el accidente del Yak-42 se nos ha revelado una cuestión que aunque no resulta novedosa, si consideramos necesario destacar. España carece, cada vez más, de un sistema de valores sustentados en el bien común y amparo social, pero sobre todo, carece de un sistema que en lugar de tergiversar la verdad, la manifieste y respete.
Tal y como se ha puesto de relieve, el accidente del Yak-42 pudo haberse evitado; existían demasiados indicios que explicitaban la posibilidad de que sucediese un accidente de esta índole, un accidente que implicaba la muerte de personas inocentes.
Los motivos que condujeron a este aterrador final no fueron más que el incesante intento por ahorrar. Sí, por ahorrar. Tanto es así que ni tan siquiera se llegó a contratar un seguro a fin de proteger las vidas de las personas que formaban parte de la misión. Esto fue lo sucedido, una cadena de negligencias intermitentes y peor aún, obviadas por parte de muchos.
Como es sabido el señor Trillo, ex Minsitro de Defensa y responsable de tal tragedia, en lugar de reconocer públicamente la malversación generada, decidió, junto con la participación de los miembros de su gobierno, emprender un camino alejado de toda consecuencia. Un camino que le hacía creerse dueño de defender su supuesta inocencia. Una clara manifestación de la falta de conciencia y deber de Estado.
Pero, ¿cómo en un país como es España, que tanto alardea de ser un país desarrollado, puede permitirse prácticas ausentes de todo desarrollo ético y moral? ¿Cómo estas personas con cargos políticos pueden representar y más aún, ser los líderes de nuestro progreso si no conocen la esencia humana?
Lo más doloroso de este asunto, además del fallecimiento de estas personas, es la carencia de un sistema que nos haga confiar en la justicia. Trillo no fue imputado, ni tan siquiera tuvo que asumir consecuencia alguna como resultado de su mal hacer político. En lugar de ello, y conocidos los hechos, sus compañeros de gobierno decidieron nombrarlo Embajador en Londres y como no, liberarlo de toda responsabilidad.
Así es, estamos frente a un sistema que aboga por la impunidad de quienes destrozan nuestras esperanzas por conseguir una sociedad más justa y respetable. Estamos frente a un sistema que crea aforamientos, amnistías fiscales, que no castiga sino que premia a los más avaros, amorales e insensibles.
Hoy, desde aquí, pedimos conciencia social, pedimos sensibilidad social, pedimos apertura hacia lo nuevo, pedimos cambio. Nos merecemos vivir en una sociedad que no cree brechas, sino que construya puentes.

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Alicia A

Como Psicóloga especializada en Investigación e Intervención Psicosocial siento un enorme deseo por promover y favorecer la justicia social, formar parte de la construcción de un modelo social que proteja y ampare, que busque el bienestar común.

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