«La pobreza energética: el valor del mercado se antepone al valor humano»

pobreza energética España

Hoy vamos a abordar una problemática que a todos/as nos concierne, una problemática que se agrava conforme avanza el desarrollo de políticas de gobierno basadas en el poder y supremacía del mercado.

Estamos ante una era de retrocesos, una época de decadencia de bienestar social como consecuencia de la reducción en gasto social. Una deriva política que nos obliga a asumir que el valor del mercado, manda. Así es, las reglas del mercado basadas en la oferta y la demanda son, en última instancia, las que dirigen nuestro destino.
Veamos porqué. Actualmente nos encontramos ante una oleada invernal sumamente fría. Tanto es así que en ciudades caracterizadas por tener inviernos suaves, han vivido una situación extraordinaria: ver como su ciudad se impregnaba con un novedoso manto de nieve. Un hecho anecdótico para muchos/as. Sin embargo, aunque la situación ha traído alegrías en el sentido de poder disfrutar de una situación casi genuina, también nos ha evidenciado la realidad de nuestra decadencia.
Dado que el frío conlleva la necesidad de usar con mayor requerimiento todo tipo de calefacción, esto es, una mayor demanda del uso de la luz, el precio por consiguiente, aumenta. Nos referimos pues, a que a mayor demanda de un bien, mayor precio alcanza. Tal vez, esta explicación pueda resultar un tanto simplista si la acotamos únicamente a términos de oferta y demanda. Somos conscientes de que en cuanto al ámbito de las eléctricas y gobiernos se refiere, el asunto es mucho más turbio, se trata de un complejo entramado y artimañas de enorme profundidad. Pero como no queremos complejizar términos, como no queremos desviarnos de la idea general, nos quedaremos con lo expuesto.
Así que, en base a esto último hoy podemos constatar que en nuestra España actual, el mercado tiene un valor supremo, tanto es así que el valor del mercado se antepone al valor humano. Los datos así lo avalan:

Según un análisis elaborado por FACUA-Consumidores en Acción, la factura de la luz del usuario medio es un 28% más cara que la de hace un año: 86,96 euros frente a los 67,84 euros de enero de 2016. En conclusión, frente a la oleada de frío que estamos viviendo, debemos pagar más.

Esto es lo que sucede, independientemente de la situación económica de cada ciudadano o ciudadana; independientemente de la renta de cada familia, nosotros/as los/as españoles/as, debemos acatar y asumir una subida de tal magnitud. Debemos pues, obedecer las reglas que el mercado y agentes implicados dictaminen. Estamos obligados a ser la parte pasiva de un abuso desmesurado, porque sabemos que aquel que no pague el recibo de la luz, automáticamente obtendrá las consecuencias pertinentes. Consecuencias que no llegan para quienes saquean las cuentas públicas y corrompen nuestros sistema de forma intermitente.

Las preguntas que se nos plantean entonces son:
¿Cómo una persona puede hacer frente a una situación tan abusiva? ¿Cómo una persona que se vea desprovista de un salario adecuado, que carezca de una prestación por desempleo, pueda pagar un recibo tan exacerbado? ¿Por qué nuestros gobiernos son cómplices y fomentan este abuso? ¿Por qué nuestros políticos dan prioridad a las fuerzas del mercado en lugar de al valor humano?

Por humano nos referimos a la compasión, a la sensibilidad por saber qué es más beneficioso, aunque no se obtenga recompensa económica alguna, cuidar y proteger a todo ciudadano antes que llevarlo al abismo, a la deriva de la desesperación y desconsuelo.
Hace poco vivenciamos una noticia donde una mujer anciana se veía obligada a no hacer uso de la calefacción por el precio desorbitado de la luz. Decidió, a cambio, encender una vela. Una vela que finalmente le costó la vida. Una vela que simbolizaba el retroceso ante el que estamos, un retroceso en términos de carencia de valor humano.

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Alicia A

Como Psicóloga especializada en Investigación e Intervención Psicosocial siento un enorme deseo por promover y favorecer la justicia social, formar parte de la construcción de un modelo social que proteja y ampare, que busque el bienestar común.

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