«¿Qué entendemos por bioconstrucción?»

Es una buena pregunta para acercarnos a este tema… Una primera respuesta podría ser: Sistema de construcción que tiene presente la vida, lo vivo; entendiendo esta palabra en el sentido más amplio u holístico que queramos pensar. Puede parecer a priori una tarea titánica pero es mucho más fácil que eso. Es mirar, escuchar, observar a nuestro alrededor.

Son muchas las personas que aún desconocen qué es la Bioconstrucción y todos sus beneficios. Por eso, hoy compartimos con vosotr@s un extenso artículo escrito para el número 2 de EHD magazine por José Luis Aranda y titulado ¿Qué entendemos por Bioconstrucción?. En él se explica qué es y sus ventajas.

Sabemos que os va a encantar descubrir todos los beneficios y lo saludables que son este tipo de construcciones.

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¿QUÉ ENTENDEMOS POR BIOCONSTRUCCIÓN?
Es una buena pregunta para acercarnos a este tema…

Una primera respuesta podría ser: Sistema de construcción que tiene presente la vida, lo vivo; entendiendo esta palabra en el sentido más amplio u holístico que queramos pensar.

Enfocándolo así, nosotros somos la vida, los bosques son la vida, los ríos son la vida, la tierra es la vida… todo lo que nos rodea es la vida. De esta manera podemos hacernos una pequeña idea de lo que puede ser la Bioconstrucción; algo mucho más abarcante que hacerse un refugio o una vivienda altamente tecnificada, es mucho más cercano el concepto de crear espacios integrados en los procesos armónicos y vivos de todo lo que nos rodea haciéndonos partícipes de ese misterio que nos sorprende a cada paso.

Puede parecer a priori una tarea titánica pero es mucho más fácil que eso. Es mirar, escuchar, observar a nuestro alrededor.

Desde tiempo inmemorial se ha elegido el sitio idóneo para construir o simplemente para realizar un asentamiento; las legiones romanas dejaban deambular los cánidos por el campo y donde estos se aposentaban allí lo hacían sus soldados. Las iglesias antiguas y catedrales se erigían sobre los lugares de mayor energía. De esta manera, y rescatando parte de esa sensibilidad y destreza, nos apoyamos hoy en día en la Radiestesia para elegir la correcta ubicación de la casa, aprovechando la energía del lugar y de la tierra para nuestro bienestar. Así podemos hablar de líneas Hartmann, corrientes de agua, fallas, etc., que influirán en nuestro descanso y sosiego. A esto hoy en día tenemos que sumar influencias de orden tecnológico que influyen igualmente sobre nuestra salud y descanso: antenas de telefonía, redes wifi, teléfonos inalámbricos, campos eléctricos y magnéticos provenientes de las instalaciones tanto domésticas como industriales y aquí nuevamente la Bioconstrucción intenta aportar un granito de arena midiendo estos campos y acotándolos o eliminándolos para un mejor descanso de las personas.

Una vez elegido el lugar para hacer nuestra casa, edificio o morada, da igual de qué índole, podemos utilizar los elementos y materiales que nos rodean. Podemos orientarla para mejor aprovechar el sol y nos apoyamos en la Bioclimática, podemos usar lo más básico y cercano que es la tierra y hacer construcciones de adobe, tapial, BTC (bloque de tierra compactada, realizados con la misma tierra de la que extraigamos de la excavación); o si lo preferimos, usar la paja y hacer construcciones de formas muy orgánicas con un material tan universal y económico como este.

También podemos recurrir a la madera; material, junto a la tierra, ecológico por antonomasia. La madera nos permite hacer estructuras, cubiertas, forjados, etc., de gran esbeltez y belleza sirviéndonos de su ciclo de vida tan interesante pues da vida desde el primer instante creciendo en el monte, dando oxígeno, fijando CO₂, evitando erosión, cortando el viento, albergando animales, embelleciendo los campos. Y con otros valores que a veces pasan más desapercibidos como: dando economía en el medio rural, fijando población, abasteciendo talleres y carpinterías fuertemente ligadas al entorno, permitiéndonos minimizar el uso de otros materiales estructurales mucho más agresivos en su ciclo de producción, transporte, uso y posterior reciclaje como son el acero y el cemento. Especial mención merece, por su gran desconocimiento, la extraordinaria resistencia de la madera al fuego y a los terremotos. Aunque parezca sorprendente para muchas personas, en los cálculos técnicos de resistencia de una estructura de madera frente al fuego siempre se ha de proteger las partes metálicas de las uniones proponiéndose su recubrimiento, por ejemplo, con madera, por ser estas partes metálicas más vulnerables y con menor tiempo de resistencia que la propia madera de la estructura. Igualmente ocurre frente a la actividad sísmica, ofreciendo mejores resultados que materiales muy generalizados en los países «desarrollados», como el hormigón.

Otro de los pilares de la Bioconstrucción es el uso y gestión de la energía, volviéndonos a encontrar otra vez con esa línea tan fina y personal de hasta donde abarca la palabra «energía». Podemos hacer una primera aproximación a ese concepto yendo hasta su cara más cargada de ahorro y eficiencia energética, esta es la parte donde en la Bioconstrucción se encuentran dos grandes ramas la llamada Bioconstrucción Tradicional tendente a usar materiales locales de tecnología más primaria, muchas veces orientada hacia la autoconstrucción y la Bioconstrucción Avanzada en la que la tecnología llamada ecológica cobra un mayor protagonismo. Haciendo su aparición toda una serie de materiales como los aislantes ecológicos: tableros aislantes de fibra de madera, lana, cáñamo, corcho etc. Permitiéndonos, por ejemplo, la realización de casas con estructuras ejecutadas íntegramente de madera pero que a ojos vista no se ve por ningún lado, si esto es lo que se desea, siendo este sistema ideal para zonas y climas de fuerte contraste verano-invierno. Y sin mantenimiento.

Con estos nuevos materiales ecológicos de última generación se ha revolucionado la estética, los acabados y los tiempos de ejecución. Nos pueden sorprender los diseños más vanguardistas, con grandes luces, o distancias, acristaladas realizados con TCL (tablero contralaminado de grandes dimensiones) que nos permiten realizar edificios ecológicos de ocho o más alturas en el medio urbano y en unos tiempos de realización impensables para otros materiales.
Sistemas de gestión del calor-frio que nos ofrecen lo que parecía una entelequia, tener edificios no ya de poco gasto energético si no que sin gasto energético externo. Ya la tecnología ecológica ha llegado a realizar los primeros edificios que son productores de energía netos, sin inversiones descomunales en sistemas súper sofisticados de generación y gestión de la energía, sino más bien todo lo contrario, sistemas como la calefacción mediante intercambiador de calor que nos permite aprovechar el aire caliente de las estancias y al renovarlo extraerle las calorías que porta incorporándoselas al aire nuevo que se introduce del exterior. Pudiendo elegir ahora mismo entre un sin fin de posibilidades para producir calor o frío, tales como la geotermia que extrae el calor de la propia tierra, o la hidrotermia que lo hace del agua, por ejemplo de un pequeño cauce de agua, o la aerotermia que lo hace del aire, aunque sea aire frío de la calle que esté a varios grados bajo cero.
Y las puertas y ventanas no se han quedado a la zaga pudiendo encontrar ventanas con triple cristal y unos niveles de aislamiento, térmico y acústico, que hacen de nuestra casa un lugar silencioso y muy confortable. Consiguiendo carecer de «Hipoteca Energética», pues no estaremos de por vida ligados a una compañía suministradora o bien de combustible o bien de electricidad. Aunque alguna ley aprobada últimamente en España quiere ir en sentido contrario al resto de países que buscan una menor o nula dependencia de combustibles fósiles.
Hasta el mundo de los electrodomésticos está poco a poco avanzando, aunque tal vez sea este el sector que más novedades a de aportar, pues si bien los aparatos productores de frío, frigoríficos, han bajado notablemente sus consumos, los que producen calor todavía han de recorrer un gran techo teniendo presente no solo el ahorro energético si no también estar muy atentos a derivas tecnológicas que desde los parámetros de la salud son abiertamente cuestionados por producir fuertes campos magnéticos o emisiones de alta frecuencia y aquí se encuentran incluidos las cocinas de inducción y los microondas.
Interesante es observar la aparición de campanas extractoras de cocina que limpian la cocina sin dilapidar el aire caliente de la casa por sus conductos al exterior, haciendo como las estufas de leña de mayor eficiencia energética que usan para la combustión aire procedente directamente del exterior de la casa, evitando así «quemar» aire caliente de la vivienda. Todos estos sistemas son de uso generalizado en las casas de mayor eficiencia energética conocidas bajo la denominación del estándar Passivhaus. Estándar que será de obligado cumplimiento para el año 2020 y que nos obliga a gastar el equivalente al 15 % de nuestro consumo actual, pero eso sí sin detrimento de nuestro nivel de confort, aunque si que nos exigirá mayor responsabilidad sobre el uso de la energía.
Y si miramos los acabados del interior de la vivienda tenemos todo un mundo de texturas y oportunidades desde plaquetas sin huella de productos radiactivos, pavimentos de tarima flotante con acabados en corcho, piel, piedra, cerámica, textil con un sinfín de posibilidades y revocos o enlucidos para paredes que regulan los iones negativos existentes en el aire y su relación con la salud, realizados en base a cal, barro, mármol…
Pinturas, lasures, ceras… de ricos matices y cálido tacto que no enferman ni a quien las fabrica ni a quien las usa ni a quien las disfruta, permitiendo nutrir y traspirar a la madera y a las paredes, evitando la aparición de hongos y humedades de tan agrias consecuencias en la salud.
Y del agua qué decir…
Para entenderla lo mejor y más sencillo es ver correr el agua limpia y cristalina, así la usaremos con gran respeto y veremos como un compromiso nuestro para con la vida devolverla nuevamente limpia y cristalina. Esto es básico en Bioconstrucción y nos lleva a recoger el agua de la lluvia y almacenarla, como han hecho tantas culturas, usarla, disfrutarla y devolverla nuevamente depurada. Así en nuestras instalaciones separamos las aguas grises, provenientes de lavabos, duchas y fregadero conduciéndolas a riego de árboles o plantas ornamentales de las negras, que provienen de los inodoros, descongestionando las redes municipales de alcantarillado y las propias depuradoras y disminuyendo drásticamente nuestra demanda de agua «depurada». Pues solo verteríamos las provenientes del inodoro.
Podemos optar últimamente por sistemas de depuración naturales sin olores, que nos brindaran un placer añadido: ver como el agua se vuelve viva, activa, rebosante de sonidos de animales y colores de plantas que se congregan a su alrededor. Todo un lujo para nuestro jardín. Aquí nos apoyamos en microorganismos «amigos» para llevarlo a cabo.
Y todo esto no está expuesto desde un deseo insatisfecho de un mundo mejor si no desde la firme convicción desde la praxis de su pujante realidad, pues algunas personas, entre las que me incluyo, llevamos más de treinta años trabajando en esta dirección.
Y así un sin fin de posibilidades que nos ayudan a entender mejor este enfoque de la construcción y que nos retrotraen nuevamente a cada uno a la pregunta original: ¿QUÉ ENTENDEMOS POR BIOCONSTRUCCIÓN?
por José Luis Aranda García (www.artesanianatural.es)
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